![]() |
![]() |
Enrique Krahe. El mágico mundo del Teatro de Zafra
Sofía Blanco
En el Globe Theatre de Londres una cita de Shakespeare proclama “All the world’s a stage”. En el caso del teatro diseñado por Enrique Krahe para la pequeña localidad de Zafra en Badajoz se puede dar la vuelta a la famosa cita y decir que “All the stage is a world”.
En este pequeño teatro de algo más de 1700 metros cuadrados se encierra todo un mundo de sorpresas, en el que además de disfrutar de las representaciones teatrales se puede jugar, oír, tocar e incluso uno puede convertirse en actor.
En sus espacios interiores se consigue reunir y transmitir al espectador con gran expresividad e intensidad el ambiente de trasiego que se esconde detrás de la escena: el vestuario, el maquillaje, la escenografía, la iluminación… La espera en la entrada se ameniza con un mural de asientos cilíndricos que a la vez sirven de tambores. Un sofá que puede ser usado como escenario improvisado también entretiene mientras no comienza la representación. En los cuartos de baño pequeños agujeros abren vistas al escenario. En sus espejos dibujos como pelucas o bigotes nos convierten en personajes por unos segundos. Incluso la puerta trasera del escenario se abre directamente a la calle peatonal contigua, permitiendo de forma directa una conexión entre la ficción teatral y la realidad del lugar así como la participación activa de los propios viandantes.
El ambiente alegre y festivo es consecuencia de una arquitectura pensada hasta el último detalle que consigue establecer una relación muy próxima con todos sus usuarios, tanto directos como indirectos. El propio edificio, al igual que lo lograba en otras épocas, consigue en Zafra animar a los espectadores a disfrutar no solo de las representaciones sino también de la acción de acudir al teatro. En su conexión con el entorno, su despliegue irregular y de suaves pendientes, se adapta a la trama desordenada de plazas y callejuelas peatonales que configuran Zafra; y el uso de materiales como fieltros naturales o corchos, evoca la tradición de pastizal del terreno en el que se sitúa. También la pavimentación exterior adoquinada y de carácter tradicional se cuela al foyer y a sus espacios anexos. La imagen final distingue al teatro de las construcciones de cal y granito que predominan en su entorno pero también lo integran con el mar de cubiertas inclinadas a su alrededor.
El resultado es una reinvención fresca e ingeniosa de la arquitectura teatral, que aporta nuevos planteamientos sobre la relación con el espectador, su contexto y el uso de materiales y recursos arquitectónicos. Un gran ejercicio de empatía que lleva más allá las cuestiones habituales planteadas por la construcción de un edificio de estas características.
SOFÍA BLANCO / El teatro se localiza en un pueblo de algo más de 16.000 habitantes. El edificio se encuentra en continuo intercambio con su entorno y la vida del teatro busca extenderse más allá de sus límites físicos y abrirse a todos sus habitantes. ¿Quiénes consideras que son los verdaderos usuarios de la arquitectura?
ENRIQUE KRAHE / Identificamos a menudo “usuarios” con receptores de un servicio concreto. Se da por sentado que los usuarios de metro son los beneficiarios de este transporte, ¿pero no acaso usuarios de sus infraestructuras o instalaciones también sus trabajadores? Del mismo modo, sería erróneo pensar que los usuarios de la arquitectura son exclusivamente quienes establecen con ella un compromiso directo mediado por una función o por un espacio. Es un término insuficiente, que no informa sobre los posibles tipos de relaciones entre un edificio y un individuo; si queremos ser más certeros tal vez deberíamos emplear calificativos: “usuario latente”, “potencial” o “interpasivo” cobrarían sentido en contextos diferentes. A menudo olvidamos que esos “otros usarios” pueden intensificar su relación con los edificios.
Un buen ejercicio sería invertir la pregunta: ¿a quién no se ofrece, no se dirige, o no exhorta en última instancia la arquitectura? Los arquitectos trabajamos generalmente con programas de necesidades muy poco ambiciosos, en mi estudio exploramos estas indefiniciones o limitaciones progamáticas y buscamos ampliar el espectro de “usabilidad”.
SB /¿Cómo interactúa el teatro con ellos?
El teatro busca una relación cómplice con quien en ese momento asiste a una función programada, quien pasea por sus alrededores, o se encuentra trabajando en su interior. Por ejemplo, el edificio puede abrir su chácena para compartir su escenario con la ciudad, pero de no hacerlo, cuenta con pequeñas aberturas (unas mirillas) que conectan visualmente el exterior con el escenario, de modo que sería posible asomarse a la función de manera “furtiva”, sin necesidad de acceder a la sala, como cuando éramos niños y nos encaramábamos a las vallas de los guiñoles...
EK / En ocasiones, más que interactuar, el edificio adopta una postura que Zizek denominaría “interpasiva”: las casi 400 butacas de la sala están forradas en diferentes colores que se combinan en una imagen anamórfica que, vista desde el escenario, recompone un enorme ojo que, durante los ensayos o montajes sustituye al público en su labor crítica o escrutadora, prospectiva, examinadora. Algo similar sucede en la sala de ensayos, utilizando para ello el sistema de iluminación.
SB / Desde su inauguración en 2009, ¿qué efectos crees que ha tenido y qué ha aportado a Zafra?
EK / Como espacio cultural está superando todas las expectativas de asistencia. Además de a una brillante programación de actividades, a mi juicio, el hecho diferencial es que el edificio ha sido acogido con mucha naturalidad (los segedanos no lo sienten como algo ajeno o distante), es decir, el habitual proceso de asimilación se ha visto acelerado, como si se hubiese empleado un catalizador.
Pero esto es una mera impresión. De hecho, en este momento estamos intentando llevar a cabo un estudio más metódico de su repercusión real, una suerte de monitorización, análisis y post-producción. A través de él pretendemos recabar información acerca de sus dinámicas y su evolución, sopesando la exportabilidad de algunas de las estrategias desarrolladas. Hemos implantado un plan de seguimiento similar en una residencia de estudiantes que, junto con Juan Elvira y Clara Murado hemos finalizado recientemente en Trondheim, Noruega. Es un aspecto que me interesa especialmente, pero carece siempre de una partida presupuestaria preasignada, lo que dificulta su puesta en práctica.
SB / ¿Crees que por lo general la arquitectura de hoy en día piensa en estos pequeños detalles para adecuar sus ambientes a sus funciones?
EK / No. Hubo una época en que la componente ornamental interpelaba directamente al individuo que, por poco formado que estuviera, era capaz de adentrarse en su contenido sígnico y descifrar sus códigos. Pero esa era una comunicación unidireccional, mientras que en los proyectos del estudio buscamos que exista reciprocidad. En España, los arquitectos nos referimos al término “diseño” con escepticismo, y en ese distanciamiento hemos perdido perspectiva ergonómica (entendida como estudio de las interacciones hombre-objeto-ambiente) que sería deseable recuperar.
SB / Desde el estudio desarrollas no solo proyectos de arquitectura sino que llevas a cabo también una importante labor crítica y editorial. ¿Cómo se benefician una de la otra y qué papel representa desde un punto de vista crítico tu arquitectura?
EK / Este trasvase fluctúa según el momento, no ha sido siempre constante ni equilibrado. A pesar de que aquello que construimos tiene voluntad de ser muy directo y comprensible, y no se sustenta en intricados discursos teóricos, también es cierto que avanza en muchas ocasiones en paralelo a un cuerpo inmaterial (no solo escrito), y que ambos se amamantan mutuamente.
Me interesa una arquitectura que cuestiona, desmenuza e interroga lo consuetudinario o respetado (algo que los diseñadores industriales hacen con frecuencia pero que nosotros desdeñamos habitualmente), descender hasta lo que Georges Perec llamaba lo infracotidiano e incorporarlo en mis proyectos.
Entrevista completa en DARDO 19/20. A la venta en DARDO store.











