Bárbara Coutinho

Carla Mendes

Foto: Tiago Miranda

En un momento en el que en Portugal tienen lugar los eventos Experimenta Design’11y Moda Lisboa, cuyas contribuciones al mundo del diseño y la moda, tanto nacionales como internacionales, se revelan fundamentales, llegamos a entrevistar a Bárbara Coutinho, Directora del MUDE-Museo de Diseño y Moda, Colección Francisco Capelo y miembro del Consejo de Gestión de la Colección Francisco Capelo. Profesora del Instituto Superior Técnico, colaboradora en el Máster de Estudios Curatoriales (Facultad de Bellas Artes de Lisboa) y Máster en Historia del Arte Contemporánea, desarrollando su doctorado sobre fenomenología del espacio expositivo, comparte con DARDO la historia del MUDE y su importancia en cuanto equipamiento cultural y en la afirmación de la ciudad de Lisboa, cada vez más, como una plataforma creativa de los más diversos intercambios. Y, sobre todo, en la afirmación de una voluntad proyectual que posibilite la reflexión ética, social y cultural en torno al diseño y la moda.

CARLA MENDES /¿Qué significó el cierre del Museo del Diseñoen el CCB?

BÁRBARA COUTINHO /El Museo del Diseño en el CCB nació de un protocolo de depósito de la Colección Francisco Capelo por un período de diez años, firmado en 1998, entre el coleccionista Francisco Capelo, la Fundación CCB y el Ministerio de Cultura. En la secuencia de este protocolo, el Museo abrió al público en la galería de exposiciones del piso cero del centro de exposiciones, en mayo de 1999. Cerró, en agosto de 2006, después de que el estado portugués hubiese firmado el protocolo para la constitución del Museo Colección Berardo con el comendador Joe Berardo. Mientras tanto, la Colección Francisco Capelofue adquirida por el Ayuntamiento de Lisboa en 2002. En mi opinión, el Museo de Diseño en el CCB nunca fue un museo. Fue sí, una exposición permanente dentro de un centro de exposiciones temporales. ¿Por qué?. Está claro que la colección en depósito fue conservada pero nunca fue realmente estudiada en profundidad. Además, el museo no tenía una línea estratégica propia, un equipo específico, una comunicación diferenciada, una programación independiente o estudios de público. Era parte del organigrama del centro de exposiciones. Nunca poseyó un programa museológico coherente, con su misión y objetivos, o cualquier regulación del museo. Por otro lado, de los bienes depositados, constaba únicamente la colección de diseño de producto.

Esta crítica no me excluye (a pesar de no tener responsabilidades de decisión en la época), ya que estuve ligada al museo desde 1999, sobre todo como responsable del servicio educativo del centro de exposiciones, y después como comisaria de su segunda presentación, en 2002. No niego que el cierre del museo fue un momento muy difícil, a todos los niveles.

 

CM / ¿Y cómo llega al MUDE?

BC /Cuando el Museo del Diseño cerró, en 2006, fui invitada por la CML para dirigir el nuevo Museo, diseñándolo de raíz. Fue preciso pensar en nuevas reservas, acondicionamiento y transporte, seguros, comenzar a diseñar el programa museológico, pensar (junto con el coleccionista y el equipo de arquitectura de entonces) en espacios para su apertura, pensar en una comunicación que explicase, aquí y más allá de las fronteras, el porqué del cierre del “antiguo” museo. Fueron tres años de un gran trabajo invisible, pero que dio sus frutos con la apertura del nuevo Museo de Diseño y la Moda, el MUDE, en Mayo de 2009, en la Rua Augusta. El museo del CCB forma así parte de nuestra historia pues tenemos un patrimonio en común, pero todo el proyecto del MUDE es absolutamente nuevo y diferente. Es efectivamente un museo. Y las diferencias son enormes. Tenemos un espacio propio, una programación, un equipo trabajando únicamente en el proyecto. El modo de construir el propio MUDE es también, en sí, un acto de diseño. Existe una colección, necesitábamos un espacio y procuramos resolver ese problema con calidad, con innovación, con autocrítica, pero también con riesgo y con desafío (lo que implica tener la noción de error y perfeccionamiento). Hablo mucho del museo como un work in progressen el que el público puede ir acompañando y participando. Con esta filosofía estamos, al final, proponiendo también un nuevo concepto de museo.

 

CM / Y el cambio del barrio de Belém a la Baixa lisboeta, ¿que significó?

BC /Solamente para no dejar un vacío en esta historia, recuerdo que antes de que nos instaláramos en la Rúa Augusta tuvimos todavía la idea de instalar el MUDE en el Palácio Verride (más conocido como Palacio de Santa Catarina), cerca del Barrio Alto, y fue también estudiada, entre otras, la opción de ir al Pabellón de Portugal. Siempre consideramos que un museo dedicado al diseño y la moda debería quedar localizado en el centro de la ciudad.

La instalación del MUDE en el antiguo edificio sede del BNU, en la calle Augusta, entre la Plaza del Comercio y el Rossio, en plena malla pombalina, poseyó indudablemente una dimensión estratégica para la revitalización de la Baixa. Esta idea surgió de la mano del Presidente António Costa que conocía el espacio, sabía que estaba casi enteramente desocupado, siendo uno más de los edificios con gran potencial para explorar. Fuimos a visitarlo en septiembre de 2007. Personalmente, el carisma del edificio me hizo sentir de inmediato que habíamos llegado al sitio justo. Comenzamos entonces a reformular el proyecto del Museo. Apenas dos años y medio después, el MUDE es ya un proyecto estructurado y un ancla cultural importante. Su programación cultural y expositiva, viene a contribuir a la tan deseada y necesaria revitalización urbana, pero también a una cultura de la creatividad y de la innovación que distingue, cada vez más, nuestras ciudades. Enriqueció el panorama museológico nacional al ser el único museo con una colección de moda y diseño del siglo XX y XXI, al mismo tiempo que la unión del diseño de moda al diseño de producto, junto con la excelencia de la colección y el propio concepto museológico, lo singularizarán en el contexto internacional.

El MUDE contribuye ya (pero todavía puede hacer mucho más) a la afirmación de Lisboa como una nueva centralidad y, consecuentemente, como destino de turismo cultural.

 

CM /¿Es fácil la articulación de una colección que fue privada, habiendo sido adquirida por la CML en 2002, con los apoyos del Estado y de los privados? ¿Qué contribución tiene la CML en los proyectos del museo?

BC /Lo que es difícil es desarrollar un proyecto con esta amplitud en un espacio con cerca de catorce mil metros cuadrados, en un momento de crisis como el que estamos viviendo. Recuerdo que estamos elaborando una programación expositiva y cultural permanente, y desde mayo de 2009 ya recibimos casi quinientos mil visitantes, pero en el edificio todavía están por ser instaladas las infraestructuras que le permitan funcionar a pleno rendimiento. O sea, simultáneamente, estamos desarrollando el proyecto arquitectónico. Es un largo y desafiante trabajo que está en curso y que se proyecta en nuestro futuro.

Tanto la colección como el edificio son patrimonio de la CML, después el Municipio de Lisboa tutela al museo, soportando también una serie de costes fijos, incluyendo las restantes prestaciones de pago de la colección, recursos humanos, recursos técnicos y gastos de funcionamiento (tanto en el museo, como en las reservas que se encuentran todavía en un espacio distinto e independiente), además de beneficiarnos de los canales de comunicación de la CML, entre otras plusvalías. Hasta la fecha, la programación en curso ha sido, en gran medida, financiada por Turismo de Portugal. En cuanto a las obras definitivas en todo el edificio, el proyecto está todavía en curso y esos valores aún no están totalmente contabilizados.

Un proyecto museológico de esta dimensión exige también pensar en un modelo de gestión y financiación sostenible y adecuado. Tenemos en perspectiva la constitución de una fundación, para la cual llegamos a iniciar contactos con instituciones financieras y empresas, pero el contexto terminó por no ser el más favorable. Ahora se diseña otro marco que nos garantice captar mecenazgos y apoyos, así como tener un modelo de gestión ágil, eficaz y operativo.

Por otro lado, creo que esta crisis que estamos viviendo nos está obligando (en el buen sentido) a aprender a trabajar realmente en red, diseñando asociaciones nacionales e internacionales que nos hagan intercambiar know-how, patrimonios y experiencias, disminuyendo costes y gastos. Tenemos que ser todavía más creativos y exigentes, potencializando el saber de cada institución. Utilizando una máxima del universo del diseño, aprender a hacer más (y mejor) con menos.

 

CM /¿Cuál es el papel del coleccionista Francisco Capelo en la gestión y programación del museo?

BC /El coleccionista Francisco Capelo mantiene una relación con la programación del museo como Presidente del Consejo de Gestión de la Colección Francisco Capelo, órgano creado en el momento de la adquisición de la colección por la CML para su gestión cultural. Le corresponde a este consejo, constituido por cuatro elementos más (actualmente, los concejales de cultura y urbanismo, el director municipal de cultura y yo misma, en cuanto directora del museo), certificar que la exposición museológica de la Colección Francisco Capeloestá hecha en términos que la dignifiquen y dar opinión sobre el programa expositivo del MUDE.

Por otro lado, es siempre una plusvalía para el MUDE y para mí misma, poder contar con el saber, el conocimiento y la sensibilidad de Francisco Capelo.

 

CM /Lisboa está, hoy en día, en los circuitos internacionales de moda, con eventos como Moda Lisboa. En su opinión, ¿cómo se encaja el MUDE en esta historia?

BC /El diseño y la moda han venido a ganarse un lugar importante en la vida de la ciudad. La programación de diferentes instituciones, como Moda Lisboa, pero también Experimenta Design, el Centro Português de Diseño o la Trienal de Arquitectura, trajeron importantes exposiciones y eventos que promueven el debate y la reflexión e internacionalizaron la creación nacional. Es importante también no olvidar el papel de muchas asociaciones informales, revistas, creadores, galerías y tiendas que han venido a desarrollar un trabajo que concurre decisivamente para una cultura de la creatividad y se aproxima más al diseño y a la moda que al gran público.

El MUDE se inserta en este encuadramiento institucional, trabajando en red sin olvidarse nunca de que el museo debe proseguir en sus objetivos y finalidades. A mi modo de ver, cabe específicamente al MUDE por ejemplo, dar a conocer a todo el público, nacional y extranjero, la evolución del diseño del siglo XX-XXI, privilegiar la investigación, presentación, incorporación y conservación del diseño portugués, así como establecer lazos permanentes con el tejido industrial-empresarial y las instituciones de enseñanza, creando protocolos que puedan contribuir al desarrollo del sector productivo en Portugal, abriendo sus puertas a empresas y productos nuevos a los cuales reconoce calidad, innovación y creatividad.

 

CM / En lo que dice respecto a la creación nacional, más allá de las exposiciones temporales y de la integración en la colección permanente, ¿qué tipo de proyectos desarrollan con los jóvenes creadores, por ejemplo?

BC /Uno de los objetivos programáticos del MUDE es ser un espacio de creación e innovación. Para eso cuenta con la colaboración de diseñadores y artistas invitados para el desarrollo de proyectos específicos. A este espacio le di el nombre de Creative Lab. Vamos ya por la tercera edición. En el futuro, se ponen en perspectiva otras iniciativas que van a unir a las universidades y al museo y paralelamente, es fundamental proseguir con el trabajo de investigación, conservación, divulgación, internalización y musealización del diseño portugués, concretando el objetivo estratégico de divulgar la obra de notables desconocidos de nuestra cultura y contribuir para la tan necesaria historiografía del diseño en Portugal. No se trata de trabajar con jóvenes creadores, pero sí de crear la oportunidad de que estos puedan conocer nuestra historia, dialogar con ella y volverse aún más creativos y conscientes de su trabajo.

 

CM / El propio aspecto “inacabado” del edificio (ex-Banco Nacional Ultramarino), tiene algún paralelismo con el carácter work in progressdel museo? ¿Cuál fue el objetivo de esta selección museológica?

BC /El MUDE ocupa en su totalidad la manzana delimitada por la Rua Augusta y la Rua da Prata, Rua do Comércio y Rua de S. Julião. El edificio, en otro momento antigua sede del Banco Nacional Ultramarino (BNU) posee una localización absolutamente extraordinaria en la malla urbana de la ciudad y tiene una historia larga y turbadora. Comienza por ser una construcción pombalina, con su estructura en jaula y cimientos en estacas y sufre profundas transformaciones entre 1918 y 1930, siguiendo el proyecto del arquitecto Tertuliano Marques. Más tarde, entre 1951 y 1967, el arquitecto Cristino da Silva traduce en piedra el valor y la importancia económica del BNU como banco emisor para las ex-colonias y en el 2000, el proyecto de modernización llevado a cabo por la Caixa Geral de Depósitos lleva a la destrucción casi integral de su interior.

En 2007, el edificio era un cuerpo descarnado de una nobleza herida que, a pesar de todo, mantenía una fuerte identidad y personalidad. Conocer el edificio del MUDE es percibir la Baixa y sus transformaciones, nuestra historia política reciente y nuestro urbanismo: la profunda modernidad del proyecto pombalino; el largo y abierto debate sobre su preservación o transformación, la arquitectura moderna y la evolución del gusto, la terciarización de la Baixa, la diversificación de funciones y la salida de las instituciones bancarias, la desertificación, envejecimiento y abandono del centro histórico, los nuevos usos y la recalificación-revitalización urbana.

En lugar de mantener las puertas cerradas durante cinco o seis años más y la colección lejos del público, esperando una compleja ingeniería financiera que viabilizase el proyecto de arquitectura y las obras consecuentes, el MUDE es inaugurado como un work in progress, en mayo de 2009. Esta estrategia representa una alternativa en relación al modelo museológico clásico y una nueva forma de preservar el patrimonio, haciendo cohabitar los diferentes tiempos e intervenciones en presencia.

No se trata de una novedad instalar un museo en espacios cuyas funciones originales eran completamente diferentes, pero ya no es tan vulgar la preservación de una ruina y la voluntad de salvaguardarla como memoria de un determinado tiempo, integrándola en el propio proyecto museológico. En los últimos años, los museos han ganado un papel de iconos urbanos y de protagonistas de la industria de la cultura a través de gestos de fuerte expresión plástica. En Lisboa, la innovación es que la originalidad arquitectónica resulta de un gesto de preservación, de una acción que camina en la dirección opuesta a la espectacularidad arquitectónica, que acentúa la informalidad de los espacios y el rechazo al exceso, que encara los condicionantes no como una limitación, sino como una plusvalía. Lejos de la idea clásica de un museo-contenedor blanco, el MUDE se afirma como una identidad arquitectónica singular, cosmopolita y lisboeta, sacando partido de la belleza y la vivacidad de las imperfecciones y los defectos. Es con esta filosofía como vamos a continuar desarrollando este proyecto, como un cuerpo de experimentación e investigación expositiva, buscando renovadas geometrías y temperaturas del espacio, experimentando y debatiendo distintas estrategias para exponer el diseño y la moda.

Es cierto que el estado del edificio, las necesidades funcionales del programa museológico del MUDE y la reglamentación en vigor para equipamientos de esta naturaleza van a obligar, en un futuro próximo, a realizar refuerzos estructurales que implican seguramente modificaciones en la fisionomía actual. Con todo, no queremos ni una construcción integralmente nueva ni una especie de mascarada del pasado. Caso a caso, habrá que tomar decisiones sobre el modo de preservar esta identidad arquitectónica singular, salvaguardando las condiciones de seguridad para personas y bienes.

 

Entrevista completa en DARDOmagazine 19-20.

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