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Ferias sin moqueta...
Marlon de Azambuja, NEW MUSEUM, 2009 (Galería Max Estrella, stand ARCO 10E16)Con esperanza y sin moqueta nace la nueva etapa de ARCO, con Carlos Urroz al frente. Sin grandes expectativas de mercado pero con la simple aspiración y confianza de que sea un trabajo bien hecho en un tiempo difícil, incierto. ARCO 2011 es el primer termómetro de un momento donde decidir a qué feria acudir es un gran dilema; entre la “necesidad de estar” de muchos, para mantenerse en el circuito, y la “saturación” de compromisos de otros, que tienen que hacer malabarismos con las fechas.
Atrás quedan varios ejemplos fallidos de ferias en España y Portugal, mientras otras resisten y se reinventan a sí mismas, como fue el caso de Espacio Atlántico en Vigo, la gran sorpresa del pasado año 2010 y que este año cambia sus fechas al mes de abril. Ahora también llega el tiempo de Art Madrid y Just Madrid, lo que nos permitirá auscultar la potencia de otros mercados que funcionan paralelamente a la gran cita de ARCO.
Pero, ¿qué feria es imprescindible?, ¿The Armory Show, MACO México, SP Arte, Art Brussels? ¿Qué sabemos de la cifra de negocio de cada feria si casi ninguna tiene la capacidad de señalar una cantidad? El mismo Samuel Keller declaró hace unos años que si una feria torna públicas sus cifras no es una feria seria. Y es que a muchas personas del mundo del arte les da pudor hablar de dinero, como si fuese algo para avergonzarse, cuando eso no hace sino reforzar nuestro sector. También nos encontramos con responsables de ferias como Arte Lisboa que por un desconocimiento de las leyes de mercado intracomunitarias, fuerzan a operar incorrectamente a muchos de sus expositores extranjeros sin atender a documentaciones ni razones, amenazando con no dar acreditaciones hasta que estos accedan a hacer esa operación ilegal. De poco sirven las rectificaciones un mes después alegando un desconocimiento de las leyes; las ferias deberían profesionalizarse y cuidar más los aspectos en apariencia mínimos y no obsesionarse solo con el porcentaje de galerías extranjeras que pueden conseguir aun a costa de bajar la calidad. Esa ha sido una de las cruces de ARCO en los últimos años y también de esta última feria de Lisboa que reunió galerías españolas totalmente desconocidas.
Aunque algunos analistas del mercado del arte hablan de que la crisis puede empezar a remitir, lo cierto es que aún queda mucho por andar, sobre todo en países como España y Portugal, más acostumbrados a depender de las compras institucionales, que en este año 2011 brillarán por su ausencia. Que las subastas se recuperen es una noticia alentadora, pero no resulta extrapolable al mercado directo de las galerías de arte. Todos saben que Latinoamérica es un presente claro de los mercados y se habla de que ARCO ha buscado más que nunca acercarse a ella; efectivamente en esta edición queda claro en la apuesta de Solo Project: Focus Latinoamérica. Porque tradicionalmente ARCO ha sido un puente entre Iberoamérica y Europa y lo sigue siendo en números, aunque es cierto que el nivel de las galerías presentes ha bajado considerablemente por culpa de algunas ausencias significativas. Una vez que el mercado ha declinado en una ansiada globalidad y se ha multiplicado, las galerías latinoamericanas con más capacidad de diversificar su negocio no entienden de tradiciones y sí de sensaciones y presentes más claros, lo que en los últimos años ha llevado a Art Basel Miami Beach a ocupar el lugar que históricamente tenía ARCO en esa correspondencia, acogiendo a galerías brasileñas como Fortes Vilaça, Raquel Arnaud, Millan, Leme, Luisa Strina, Casa Triângulo o A Gentil Carioca; argentinas como Ruth Benzacar; colombianas como Valenzuela Klenner o Casas Riegner; o mexicanas como Kurimanzutto o OMR; todas ellas ausentes en el programa de ARCO 2011. Todo este boom latinoamericano ha supuesto también el crecimiento de ferias como MACO en México D. F. o SP Arte en São Paulo, así como el nacimiento de otras ferias como es el caso de la que se celebrará en Río de Janeiro este mes de septiembre con el nombre de Art Rio.
Pero la primera cita es ARCO y no cabe duda de que Carlos Urroz tiene mucho trabajo por delante. Es cierto. Pero no creemos que eso asuste a quien siempre ha sabido atender sus responsabilidades, ya sea como director de la galería Helga de Alvear (de 1998 a 2005), como miembro del comité asesor de la Fundación ICO o como asesor de la Sociedad de la Comunidad de Madrid desde 2008. Pero sobre todo con su empresa Urroz Proyectos, desde donde planteó soluciones en el campo de la comunicación cultural, un esfuerzo desde lo privado en un país como el nuestro donde escasean las iniciativas de este tipo realizadas con rigor y trasparencia. Ahora ya como nuevo director de ARCO, comienza con una de esas decisiones que el sector más profesional de las galerías pedía a gritos: reducir el tamaño de la feria y centrarla exclusivamente en las galerías y no en las instituciones. Aunque todavía queda mucho camino para llega al nivel que una feria como ARCO ha de exigirse en la selección de sus galerías, una vez que este año de crisis es evidente que no se ha conseguido del todo. Habrá que esperar el resultado de un trabajo bien hecho, con presentaciones en ciudades como París y São Paulo, o que los rusos demuestren en ARCO todo su potencial económico. Comienza, por tanto, la cuenta atrás, contrarreloj, para generar un modelo propio y cambiar la percepción de la feria.











