Roland Fischer. Photoworks 1990-2010

Mónica Maneiro

19/04/2011

Si hablamos de fotografía contemporánea se hace inevitable la presencia de Roland Fischer como uno de los nombres que más eco han tenido en la escena internacional de los últimos treinta años. Photo-works 1990-2010 revisa la trayectoria de este fotógrafo alemán caracterizado por la organización de las piezas en series inconclusas cuyos nuevos componentes van incorporándose en un hilo temporal extendido.

Este elemento temporal forma parte del mismo trabajo en el sentido en que es esa dilación en la introducción, o más concretamente en la producción dentro de un sistema delimitado con anterioridad, la que permite ver la introducción de pequeñas diferencias en los componentes de la serie, que sirven para evidenciar cierta tendencia a la modificación dentro de la rigidez de los esquemas. Los cambios son pequeños pero visibles y suelen afectar más que a la factura al elemento presentado y al encuadre. En el Da2 pueden verse obras representativas de los dos centros de atención temática en la obra de Fischer, el retrato y la fotografía de arquitectura.
Por un lado, el retrato ha sido tema recurrente de su obra desde mediados de los años ochenta; siendo su serie Nonnen und Mönche (Monjas y monjes) la que dio a conocer su trabajo de una manera más generalizada. Imágenes de monjas y monjes, en espacios dominados por la neutralidad, sirven a Fischer para iniciar un camino de la fotografía como medio para el planteamiento de preguntas en torno al sujeto y la psicología de los personajes presentes. Si en un principio las imágenes de monjes estaban tomadas de medio cuerpo, las últimas de la serie, entre las que se encuentran las presentes en el Da2, son primeros planos, caras enmarcadas por velos, limpias y complejas en su expresión, cargadas de sentido. Antes, series como L.A Portraits (Retratos de Los Ángeles) le llevaron a fotografiar a personas a la manera de los bustos antiguos, en un principio de mujeres de clase media alta americanas y más tarde también de hombres y personas de menor edad. Son fotografías de los modelos desnudos, dentro de piscinas de agua a veces negra, otras veces azul, tremendamente bellos en su recogimiento y ensalzadores otra vez de las interioridades del ser que las habita. Estos retratos individuales se completan con los retratos colectivos (Kollektivporträts), iniciados en China. En ellos se ejerce la repetición de retratos individuales, que le permiten recrear la imagen del colectivo cuyas peculiaridades pretende reflejar o aprehender.
La fotografía de arquitectura, el otro gran eje temático de la muestra, está representada en la exposición por la presencia de obras correspondientes a sus series Kathedralen (Catedrales), Fassadenbilder (Fachadas) o las últimas obras que pasan a formar parte de la serie Nuevas arquitecturas. La serie Kathedralen (Catedrales) está caracterizada por la construcción de las fotografías a través de la superposición de imágenes del interior y el exterior de catedrales, en un principio góticas alemanas y francesas y más tarde incluirá también arquitectura de Vietnam y templos románicos del Camino de Santiago. En Fassadenbilder (Fachadas), la atención pasa a la arquitectura contemporánea si bien el componente dominante en estas fotos son los motivos abstractos. La búsqueda del detalle y su repetición consiguen insertar al espectador en un espacio en relación con la abstracción y el campo pictórico bastante lejano al figurativismo de la serie anterior. De entre sus últimos trabajos, la serie Nuevas arquitecturas muestra una vertiente de aproximación espacial dominada por el color, la superposición de planos en semitransparencia y una actitud en la que se mezclan las referencias postminimal y las referencias a la vanguardia histórica de abstracción geométrica. La unión de puntos de vista conseguida gracias a las tecnologías informáticas recuerda a la multiplicidad espacial del cubismo sintético.


 

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